domingo, 6 de febrero de 2011

NO APRENDEMOS: LO MISMO DE ANTES

No aprendemos en Colombia. Fue Laureano Gómez, años ha, el primero que advirtió sobre la necesidad y urgencia de hacerles mantenimiento adecuado a los diques para evitar lo que ocurrió: catástrofe nacional invernal.

Las rumbas de Juan Carlos Martínez Sinisterra. Ni son nuevas ni fueron las únicas. Ya había ordenado ampliar su celda de recluso y no pasó nada. Cuento viejo y mal contado. ¿Por qué no destituyeron a la Directora de la cárcel?

Que las Corporaciones Autónomas Regionales están politizadas y sean, en parte, las responsables por acción u omisión de las consecuencias del invierno en el país, ¡qué horror! Eso se sabía y lo hemos denunciado hasta hastiarnos.

Solo porque el alcalde de Cereté en la Costa Norte de Colombia lo exigió, algunos, -los medios casi ni se enteraron- le pararon bolas por el crimen de dos humildes estudiantes del Sena y de la Universidad de Cartagena. No eran estrato seis.

El ministro de Defensa, Rodrigo Rivera Salazar está preocupado dizque porque no marca en los sondeos de opinión. Ministro, no solo usted no tiene carisma ni traje para ese cargo, sino que para marcar en las encuestas se necesita, primero ser líder que tampoco lo es y segundo mostrar resultados: no lo ha hecho.

Bienvenidos todos los secuestrados sin condiciones y de inmediato. Y pensar que el grupo terrorista de las Farc liberará cinco de ellos por desagravio y no por humanitarismo. Son crueles y se aprovechan de los plagiados. Miserables.Politiqueros.

Según los expertos en climatología el invierno volverá con furia en marzo y luego vendrá la época de sequía. Gobierno y sector privado, ¿qué hemos hecho para prepararnos? Estamos avisados para no arrepentirnos.

¿Por qué es necesario que Asopartes tenga que revelar que el año pasado se robaron en Cali más de cinco mil vehículos para que se pusieran en marcha operativos de la policía nacional que dieron con varias capturas, de, al parecer, algunos de los responsables de las bandas delictivas?

A propósito de la pregunta anterior, si saben cómo y hacia dónde (Ecuador) van esos automotores y las partes, ¿por qué no actúan y se dan resultados? Y lo peor, exigimos claridad y resultados con castigos a los responsables, si es que los hay, enquistados en la secretaría de tránsito y transporte de Cali.

Solo algunos puntos de vista que defraudan. Pues no aprendemos. Muchas cosas de lo que ocurren hoy en Colombia son, ni más ni menos, lo mismo de antes.

martes, 18 de enero de 2011

REFLEXIONES TAURINAS

Al comenzar las temporadas taurinas de Medellín y Bogotá y concluir las ferias de Cali y Manizales conviene hacer un análisis de lo que ocurrió en Cañaveralejo y en la Plaza de Toros de la Capital de Caldas con ánimo constructivo.

La primera lección es que existe una necesidad marcada de unión entre todos los estamentos de la Fiesta para que ésta se oxigene y recupere la calidad en el espectáculo y la cantidad de aficionados que registró hace dos décadas y antes.

El hecho más notorio en Cali y Manizales fue la drástica disminución de asistentes a los festejos -contrario a lo que ocurrió en la temporada de novilladas pre Feria en la capital vallecaucana, que contó con patrocinio privado- y allí caben varias reflexiones.

Hasta tanto exista relevo generacional entre la afición, el espectáculo por si solo tenderá a la baja. Por lo tanto, contrario al ambiguo pronunciamiento de la Corte Constitucional, se debe aumentar el número de festejos menores durante el año.

Es necesario acabar con el cacareado tema de que no hay más novilleros porque no se dan suficientes novilladas y que no se dan más novilladas porque no existen suficientes novilleros. Si no hay divisiones menores como en el fútbol nos meteremos un autogol.

Lo segundo es que si no se bajan precios y costos –ni siquiera ponerles techo sino reducirlos- será difícil seducir, atraer, convocar aficionados y/o público, que no es lo mismo, pero si complementario. Y esa debe ser tarea de todos.

Considero que un paso a seguir es revisar, mediante un estudio de contabilidad y estadística, hasta dónde se podrían bajar los precios en las localidades para fijar metas en las contrataciones de ganaderías, toreros y otros estamentos de la Fiesta.

Formular entonces hacer una cordial invitación por parte de las empresas de América, México, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, a las figuras, sobre la imperiosa necesidad de sensibilizar honorarios so pena de poner en peligro los ingresos de todos.

De lo contrario pensar en iniciar una nueva época con toreros, que si bien no están en el escalafón de los cinco primeros, son toreros de calidad y categoría para defender las arcas de las empresas que de ver caer sus balances de P y G tocarían ruina.
No es lo ideal pues las figuras son necesarias pero algo habrá qué hacer para no ver reducir el número de festejos o lo que sería peor, acabar con ferias y temporadas como ya ha ocurrido en plazas de segunda categoría.

Adicionalmente abrir los mercados de las ganaderías (en la obra El toro de lidia en Colombia de Fedegán) figuran 37 hierros que bien podrían contribuir a que aquellas que no corran con suerte en las temporadas se guarden y existan relevos a favor del espectáculo.

Revisar algunas fechas de corridas y/o novilladas que ya no convocan público como el 1º y 2 de enero en Cali y la combinación de carteles de corridas de abrir. Hacer un esfuerzo por iniciar y terminar con carteles muy fuertes y bien rematados.

Implantar un mercadeo agresivo, llamativo, con incentivos, premios y oportunidades que lleve a los abonados a mantener su condición y a los que no lo son a que lo hagan mediante una oferta variada y atractiva de rifas mensuales, descuentos atractivos y la vinculación masiva de empresas.

En Cali, hasta tanto se modifique la Ley Nacional Taurina, designar autoridades ajenas a quienes manejan el negocio, para que al menos, si se equivocan, eso lo entenderá la afición. Pero que sea sin intereses particulares ni dirigidos.

Esto es solo una pincelada de lo que entre todos debemos estudiar y analizar desde ya para mantener la Fiestabrava viva y en todo su esplendor. Mañana podría ser demasiado tarde. Y si no es entre todos y unidos, nos hundimos.

domingo, 2 de enero de 2011

DOCE PROPÓSITOS

1. Atender a los damnificados y afectados por el invierno para luego comenzar la reconstrucción y reparación de lo destruido por las lluvias y sus consecuencias. Y aprender de esta dura experiencia.

2. Prepararnos para lo que vendrá una vez pase la temporada de lluvias por los fenómenos climáticos de El Niño y de La Niña pues según los expertos la temporada de sequía será igualmente devastadora.

3. Combatir a como dé lugar la pobreza y comenzar a equilibrar la brecha que cada día es más amplia entre ricos y pobres con generación de empleo digno, no con sub empleos que hacen más humillante la condición del ser humano.

4. Liberar cuanto antes a todos los secuestrados y luchar contra todos los grupos criminales y terroristas sean guerrilleros, narcotraficantes, paramilitares, bandas emergentes, delincuentes comunes y corruptos de cuello blanco.

5. Declararla la guerra a muerte a la corrupción y agilizar la justicia para que sea ejemplarizante y se acabe algún día el saqueo de muchos entes públicos ante el implacable apetito de los ladrones, unos enquistados adentro y otros desde afuera.

6. Que el Congreso se dedique a legislar para Colombia y no a politiquear para su propio beneficio o el de la clase dirigente que tendrá en el 2011 un año electoral y por lo tanto poco tiempo para trabajar como debe ser. Eso ya lo sabemos.

7. Buscar un abanico de candidatos de altísimas condiciones humanas y profesionales para la gobernación del Valle del Cauca a ver si de una vez por todas dejamos de ser el hazmerreír y recuperamos la categoría y el liderazgo.

8. Contribuir para que Cali se en rute por el camino de la disciplina social, el civismo, la limpieza, la cordialidad y el empuje que otrora la caracterizaron. Para eso se necesitan dirigentes de esa categoría. Y el pueblo tiene los gobernantes que se merece.

9. Luchar porque los equipos profesionales de fútbol del Valle del Cauca vuelvan a tener la jerarquía perdida, con procesos, continuidad, buen juego, orden administrativo y sin tanto escándalo que empobrece su historia.

10. Volver los ojos pero con acciones hacia Buenaventura y acabar con la odiosa discriminación contra el puerto que solo nos sirve para escurrirlo, trasladarle millonarios recursos a la Nación para que esta le devuelva migajas.

11. Bajar a CERO las muertes violentas en Cali. La más reciente cifra de mil ochocientos sobre cien mil es ni más ni menos, según los expertos en seguridad, una muestra palpable de lo que es una ciudad en guerra.

12. Paz para Colombia con justicia social y calidad de vida para todos los nacionales.

domingo, 12 de diciembre de 2010

COLOMBIANOS A PRUEBA

La naturaleza nos puso a prueba a los colombianos en la coyuntural invernal más difícil en la historia de nuestro país con unos resultados que serán más catastróficos una vez pase el periodo de lluvias conocido como La Niña.

Y esa prueba demostró, primero, que no estamos preparados para catástrofes de esa envergadura; y segundo, que no son las precipitaciones las culpables ni las responsables de lo que ocurra por su acción natural.

Es el hombre quien en sociedad se prepara o no, dependiendo de su entorno, contexto, intereses, necesidades, acción u omisión, para poner en riesgo su vida o para planear y planificar su modus vivendi o de trabajo.

Para quienes se empeñan en acusar y señalar al Estado como responsable y/o a los gobiernos de turno empiezan al revés. Lo primero es la atención de las víctimas, los heridos, los damnificados, los afectados.

Segundo, tratar de prevenir, en medio de la devastación del fenómeno, nuevas emergencias y atender hatos ganaderos, avícolas, miles de animales de crianza que también son blanco de la furia de las aguas, desbordamientos, derrumbes, etc.

No obstante lo más grave está por venir. Las secuelas una vez pase el invierno. La atención sicológica de quienes perdieron a sus seres queridos. El retorno o reubicación de aquellos que quedaron sin vivienda.

Cuando no haya cosechas para recoger. Miles de kilómetros de carreteras y puentes por reparar unos, y reconstruir otros. Entonces, los efectos sobre la economía podrían ser iguales o peor de demoledores.

Los más optimistas estiman que el invierno de 2010 podría hacer caer el Producto Interno Bruto en el 2011 en 1.5 puntos lo que sería un golpe a lo más profundo de las metas económicas y del gobierno.

De momento se estima en diez billones de pesos el costo de la recuperación de lo que hasta el momento se han llevado las lluvias. Y eso que según el Ideam, las precipitaciones se podrían prolongar entre tres y seis meses más.

Para quienes proponen aplazar la Feria de Cali y las elecciones atípicas para gobernación del Valle del Cauca, valdría preguntarles si cancelaron las celebraciones de fin de año en sus empresas privadas y con sus familias.

Si lo que tenían dispuesto para comprar los aguinaldos ya lo consignaron en la cuenta nacional de Colombia Humanitaria y se abstendrán de asistir a elegantes clubes para recibir el año nuevo y hacer lo propio con lo que se gastarían esa noche.

Estoy seguro que no. El momento es muy difícil. Pero no será el primero y tampoco el último. Suspender dos actividades que tienen destinaciones específicas y que suman escasos veinte mil millones de pesos, frente a diez billones que se necesitan, es necio, oportunista y salido de tono.

O es que acaso cuando no existía la tragedia en su momento ¿advirtieron que si se daba un invierno de estas proporciones, sugerirían entonces suspender las festividades de fin y comienzo de año? No.

Más bien y sin detenernos, porque en medio del dolor de las víctimas y de los damnificados el mundo sigue girando, debemos aprovechar ambas oportunidades para colaborar de la siguiente manera.

La Feria de la Solidaridad en Cali y que esa semana todos los estamentos destinen buena parte de lo que van a invertir en diversión y esparcimiento para ayudar a los damnificados. Esa sería una actitud mucho más proactiva.

Sobre las elecciones, quienes piden su aplazamiento, no lo hacen por el dinero, que además para eso está la Registraduría, para que lo presupueste, lo hacen es por afanes politiqueros pues sienten pasos de animal grande.

Si en el Valle del Cauca estamos como estamos en materia política, es responsabilidad de los vallecaucanos. Los que votamos libremente, los que lo hacen con el voto amarrado y los que no votan. El pueblo tiene los gobernantes que se merece. Por eso los elige.

No podemos utilizar el dolor ajeno para aparecer como salvadores o redentores de la catástrofe. Tampoco ser fariseos pues estoy seguro que todos festejaran en Nochebuena y año viejo. Lo que debemos es tener entereza para seguir adelante.

Ser solidarios con ayuda no solo humanitaria sino prestando buena parte de nuestro tiempo a quienes lo pueden necesitar. Es mucho más efectivo y humano que pescar en río revuelto. Y buscando protagonismo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

LLEGÓ DICIEMBRE

En el mundo entero, sin distinguir credos ni ideologías políticas, diciembre se convierte en epicentro por excelencia no solo por ser navidad -así en algunos países su celebración sea en fechas diferentes- si no por marcar la víspera de fin de año.

En el planeta llega sin muchos sobresaltos a como anualmente se plantea, el para muchos, mes más alegre del año así sea en medio de las dificultades: marcado por amenazas de guerra entre algunas naciones y crisis económica.

En Colombia con un fenómeno atmosférico que tiene a más de un millón trescientos mil compatriotas con el agua al cuello, más de ciento treinta víctimas y miles de damnificados que en la mayoría de los casos todo lo perdieron.

Políticamente con una sensación de tranquilidad en los primeros tres meses de gobierno del presidente Juan Manuel Santos Calderón, quien por encima de los pronósticos ha logrado lo que muchos jamás se imaginaron.

En el Valle del Cauca existe incertidumbre por el inmediato futuro del departamento por las elecciones atípicas previstas para el próximo 23 de enero y en lo que se estima será el día que marcará el inicio del caos o la sepultura.

Comicios por los que no existe interés entre las mayorías, desprecio entre quienes no son politiqueros y solo un afán de aprovechar la coyuntura para mantener el poder de algunos, no todos, los políticos de profesión en la región.

Y en Cali con un ambiente de cambio que se propuso desde la alcaldía que ha sido torpedeada por los opositores y detractores sin mayores argumentos que los de buscar un espacio para las próximas elecciones.

La verdad es que se ha avanzado, si bien no en forma definitiva, en campos como el de las obras viales, embellecimiento e inversión social. Faltando aún por fortalecer la seguridad ciudadana y acabar con las muertes violentas y la inseguridad.

Optimismo en unos, pesimismo en otros. Para muchos, tiempo de unidad y celebración. Para los demás desilusión, problemas, falta de dinero, salud y oportunidades de empleo y estudio. Desigualdad e incertidumbre.

Pero para la totalidad una época que marca el inicio del fin de año, tiempo de balances y proyecciones para el 2011. Resúmenes aburridores de los hechos más destacados del 2010 y los consabidos y embusteros vaticinios.

Convencido soy que los cambios en la sociedad solo se darán en la medida en que cada uno de sus integrantes se convierta en agente multiplicador de acciones buenas, positivas, proactivas a favor de la comunidad sin intereses particulares.

Jalonados, por supuesto, por los líderes que se encargan, mediante la acción popular de elegirlos, de encarnar el Gobierno que ostenta el Estado para el diseño y la planeación de las macroestructuras de un país.

Si no es así, seguiremos bajo el imperio de las micro y macro empresas politiqueras, al amparo del poderoso, mafioso, corrupto y asesino narcotráfico, las erróneas guerrillas terroristas, los paramilitares y delincuentes de cuello blanco.

Pero no todo ha de ser así pues somos la inmensa mayoría quienes convencidos del bien, trabajamos desde nuestra orilla con empeño, pulcritud, amor y deseos de hacer bien las cosas. Claro, no es solo cuestión de voluntad, decisión y carácter.

domingo, 21 de noviembre de 2010

NATURA NO ES LA CULPABLE

De acuerdo con el Ideam Colombia vive el más drástico invierno de los últimos sesenta años y según el pronóstico de los científicos se prolongará por lo menos hasta el primer o segundo trimestre de 2011.

La generalidad de los medios es culpar de las tragedias a la naturaleza, bien sea por invierno o verano intensos, con sus consecuencias -desbordamientos, inundaciones, deslizamientos- movimientos sísmicos, tsunamis, entre otros.

Natura no es ni culpable ni responsable pues no solo no piensa sino que no tiene en sus entrañas la intención de hacerle daño al ser humano. Simplemente actúa como lo hace desde que se formó la tierra en el universo.

Somos nosotros quienes por acción u omisión provocamos, con nuestras actuaciones, situaciones catastróficas en el mundo entero. Pero no aprendemos de los desastres y hecatombes que generan las sociedades.

Por supuesto que no es fácil enfrentar la naturaleza en condiciones adversas cuando hombres y mujeres se disponen a su merced, bien por la fuerza de sus necesidades, por acciones politiqueras o algún interés particular.

En Colombia no es diferente. En cada ciclo la historia se repite. Y ni los planes de prevención operan óptimamente ni la respuesta es la adecuada. Mucho menos la atención de los damnificados.

Tampoco éstos acatan los llamados de emergencia ni las alertas tempranas pues no tienen opción, primero de cuidar lo poco que tienen, y segundo de acudir a lugares seguros donde se les garanticen su integridad y bienes.

Es una debilidad del Estado que ve cómo cada que ocurre una acción de la naturaleza no tiene las herramientas suficientes ni adecuadas y menos los recursos dispuestos para la atención y recuperación post emergencias.

La mayoría de los casos tiene que ver con la acción de una sociedad que debe buscar un lugar para vivir a como dé lugar sin importar su seguridad. Bien sea a la orilla de un rio o en una ladera con riesgo de deslizamiento.

También existe la acción miserable de algunos politiqueros de turno o funcionarios -públicos y privados- corruptos que se aprovechan de la miseria humana para generar invasiones y urbanizaciones piratas que se convierten en cementerios.

No estamos preparados para enfrentar emergencias. Tampoco existen programas continuos en el tiempo para su aplicación y desarrollo. Mucho menos recursos suficientes para prevenir y atender desastres.

Y si con todo lo anterior es literalmente imposible enfrentar exitosamente cada año un periodo de lluvias como el que se registra en de todos los departamentos de Colombia, aun así, no aprendemos.

Este tema se debe convertir en política de Estado a largo plazo. Con prevención y castigos severos para los responsables de poner en riesgo a hombres y mujeres que por su necesidad prefieren ceder.

La necesidad tiene cara de perro. Pero mientras en Colombia ha llovido este año, llueve y seguirá lloviendo, no aprendemos. Y lo peor es que el invierno y sus nefastas consecuencias se convierten en negocio.

sábado, 6 de noviembre de 2010

CIEN DÍAS

CIEN DÍAS

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón llegó a sus primeros cien días de gobierno con una aprobación de sus compatriotas del 89% y una imagen positiva del 87%. En estadística, las cifras hablan por sí solas.

Si bien su gestión apenas comienza y no es el momento de hacer balances sino proyecciones, pues en noventa días es imposible entregar resultados, demostró, desde antes de asumir la primera magistratura, que no improvisaría.

Marcó diferencias radicales frente al ex presidente Álvaro Uribe Vélez y las seguirá marcando pues su preparación para llegar a la Casa de Nariño comenzó hace más de veinte años y por lo tanto es un hombre de Estado con estudio y experiencia.

Con el correr de los días quedó demostrada la sucia campaña presidencial, a las que nos estamos acostumbrando, en la que se le acusó de lo divino y humano, lo habido y por haber. Respetuoso y en silencio, respondió, con hechos, lo contrario.

Tampoco es el momento de cantar victoria pues su administración apenas despega. Y si bien su programa de gobierno fue preparado con anticipación, su aplicación como plataforma de ejecución está en sus inicios.

Nacional e internacionalmente la percepción y la sensación de colombianos y extranjeros es de cambio, de unidad, de mano dura pero de sensibilidad en su accionar, competitivamente rodeado y enormes expectativas.

Existen campos en los que los resultados son a mediano y largo plazo como en lo social, económico y de empleo. Otros –relaciones con Venezuela y Ecuador, con las Altas Cortes- que son inmediatos y no admiten un ápice de duda.

La Unidad Nacional, con fisuras, ha marchado. Infortunadamente muchas de sus ambiciosos Proyectos de Ley han sufrido el desgaste de tener que enfrentar las bien aceitadas maquinarias de senado y cámara que no ceden a sus viejas costumbres.

En materia de seguridad el reto es enorme pues la seguridad democrática, exitosa durante su ministerio en la Defensa Nacional, se deberá convertir ahora, sin olvidar aquella, en seguridad ciudadana en los centros urbanos del país.

Infortunadamente para el presidente Santos Calderón y para el país, prácticamente no hay oposición pues lo que ocurre en el Polo con su derretimiento, no permite vislumbrar una veeduría juiciosa desde la otra orilla.

Y del Partido Verde que gracias a los jóvenes y las redes sociales tuvo una burbuja pasajera durante la pasada campaña presidencial, está lejos de madurar. Ojalá la autocrítica la permita al Jefe de Estado que su urna de cristal sea una realidad.

Cien días de gobierno es muy poco. Lo cierto es que según las encuestas y lo que uno palpa entre los colombianos es que como vamos, vamos bien. Y que gracias a Dios no hubo un tercer mandato.